LA MATA QUE MATA O “IN GOD WE TRUST”

Ilustracion Dios Marihuana

“EL CANNABIS HA ABIERTO MI IMAGINACIÓN ESPLÉNDIDAMENTE Y HA POTENCIADO MI SENSIBILIDAD E INTELIGENCIA. MEJORA MI DIGESTIÓN Y MI SUEÑO. ME HA HABLADO DE FORMA MÁS INTERESANTE Y PROFUNDA SOBRE LA REALIDAD, ESTO ES, ME HA PERMITIDO VER A DIOS DIRECTAMENTE A LOS OJOS. HA CURADO VARIAS DE MIS OBSESIONES, MUY FUERTES POR CIERTO. ME HA DADO MAYOR VALOR PARA VIVIR.”

GodWeed arte cannabico colombia

Va uno caminando por la calle y qué se encuentra: personas, ruido estridente, asfalto, pero también matas. Matas por todo lado. Lo digo porque casi siempre pasan desapercibidas, tan desapercibidas que casi no les conocemos el nombre: uno ve pasto, helechos, árboles de diversas formas, grandes, pequeños, con frutos, con polen, margaritas, rosas, y todo esto es poco. ¿Alguna vez se ha puesto a pensar en una mata? ¿Quién le pone atención a las plantas? La gente de todos los días las encuentran tan aburridoras, que muchos estarían tentados a clasificarlas más como cosas, que como seres vivos. Seamos francos. «Que no… que las maticas son importantes porque sin ellas no podríamos vivir» suelen pensar, suelen decir. Pero eso no es más que una verdad manoseada, y por esto mismo, trivializada. Todo lo que creemos sobre las plantas está más empapado de prejuicios, que por una actitud vital de nosotros ante ellas. Nuestras acciones lo demuestran: las consideramos más como cosas que como seres vivos, pues las cortamos, arrancamos, les pasamos por alto, pocos se preocupan por ellas. Si es necesario arrancar un árbol antiguo para construir una carretera o un centro comercial, sería muy extraño que alguien hiciera escándalo. Pero ¿nos hemos puesto a pensar, con un poco más de cuidado, en las plantas?
Para empezar, las plantas son los únicos seres vivos que pueden producir su propio alimento, partiendo de elementos más primarios y sencillos que brinda la realidad. No necesitan alimentarse de otros seres vivos. Todos los demás dependemos de eso. En esta medida, son seres vivos más autosuficientes que las demás bestias, tan erróneamente considerados complejos e inteligentes. Y no sólo esto, sino que las plantas se convierten en una fuente de alimento, importantísima para muchos animales. Dan mucho más y reciben mucho menos. Son fuente de vida.
Por otro lado, son seres vivos mucho más sutiles, elegantes, hasta podríamos decir que estéticos. No se sienten. Tanto, que los humanos, supuestamente la bestia más inteligente; ha degradado y malinterpretado por completo, su papel en todo lo existente. No necesitan utilizar la violencia para cumplir sus funciones vitales. Esto es un rasgo únicamente propio de todos los demás animales. No necesitan hacer escándalo ni generar destrucción, para adquirir su alimento o lograr su reproducción. Son tan sutiles, que nunca llegamos a tener puta idea de cómo logran sobrevivir. Simplemente las vemos ahí, meneándose con el viento.
Reforcemos lo anterior. La estética: son los seres vivos, quizás, con la mayor cantidad de colores, olores y sabores agradables. Son tan autosuficientes y distintos al resto de animales, que pareciera que entre vegetales y animales, alguno de los dos fuera extranjero a la Tierra.
Y por otro lado, no sólo sobrevivimos por ellas, no sólo son fuente de vida para un montón de seres, sino que además, brindan diversas herramientas y ayudas, no sólo para los humanos, sino también para otros animales. Piensen en la mímesis de los insectos, los diques de los castores, las casas de los pájaros, para poner algunos ejemplos. La evolución humana no habría sido la misma sin fuego y sin escritura. El fuego brindó mucha supervivencia y supremacía, en forma de calor, mejor alimentación, mejores relaciones sociales, mayor provecho del tiempo. Y la escritura fue la mejor forma de memoria que encontramos (ahora está pasando a ser reemplazada por los discos duros) en toda nuestra existencia. Sin memoria no seríamos lo que somos: no hubiéramos podido recoger y mantener la cantidad de conocimiento que manejamos en la actualidad. Ahora bien, el fuego se produce gracias a la madera y la escritura se produce gracias al papel, ambos, elementos propios y únicamente producidos por las plantas.
De modo que si observamos con un poco de cuidado, el panorama de todo lo vivo, ¿cuál es la especie que más se asemeja a Dios? Sí… ya lo están entendiendo. Dan mucho y reciben poco, son los seres más autosuficientes, casi no se hacen sentir y sin embargo, son fuente de vida: todos los demás seres dependen de ellas. Son hermosas. No son violentas. Nunca llegamos a saber, por experiencia propia, cómo hacen lo que hacen. Sí claro: la ciencia echa sus cuentos, pero ¿cuántas veces en la vida, con los ojos y la carne propia, hemos visto cómo se reproduce una planta o cómo se alimenta? Todo esto se parece mucho a la idea que tenemos de Dios, sin importar si sabemos que existe o no. Entonces ¿qué conclusión sacamos?
Una conclusión definitiva que podemos aseverar sin ninguna duda, es que las plantas son algo putamente extraño. Ya vimos todo lo anterior. Y también deberíamos observar que, muchas plantas tienen efectos extraños, tremendos y muy bondadosos para nosotros: en nuestra digestión, nuestra nutrición, hasta en nuestro sueño. Y por supuesto: una de las que más llama la atención es la marihuana. Lo que afirmo, lo afirmo por experiencia propia: la marihuana me ha permitido conocerme más a mí mismo y a todo lo que me rodea. Ha hecho más íntima y estrecha mi conexión con la realidad, los seres vivos y los humanos, los animales con los que es más difícil tratar. Ha abierto mi imaginación espléndidamente y ha potenciado mi sensibilidad e inteligencia. Mejora mi digestión y mi sueño. Me ha hablado de forma más interesante y profunda sobre la realidad, esto es, me ha permitido ver a Dios directamente a los ojos. Ha curado varias de mis obsesiones, muy fuertes por cierto. Me ha dado mayor valor para vivir. Y eso que mis problemas son pocos, en comparación con la cantidad de sufrimiento que cargan tantas personas en el mundo, muchos de estos con una mejor vida gracias a la marihuana. Entonces, ¿todavía lo duda? ¿Todavía cree que las plantas sólo son un objeto más en el mundo? ¿Quién o qué les enseñó a las plantas todo lo que saben hacer, tan sabias como para que ni siquiera tengan necesidad de hacer ruido, tan sabias como para ser las manos de Dios?
Un punto para terminar. En estos tiempos actuales se está hablando más del sistema endocannabinoide. Para mí es una información muy actual, y probablemente para muchos de ustedes también. No voy a explicar a cabalidad qué es eso tan raro, pero ya les suena familiar. Resulta, palabras más, palabras menos, que el sistema endocannabinoide es algo que hay en el cerebro de los mamíferos, que permite que el organismo pueda llevar a cabo sus funciones para sobrevivir. En otras palabras, el organismo vive porque sus células se comunican entre sí y se organizan para generar funciones, y en últimas que el cuerpo pueda vivir. Toda esta comunicación se lleva a cabo gracias al sistema endocannabinoide. Y resulta que ese sistema también permite que, cuando una persona consume cannabis, genere todos los efectos ya conocidos. Permite que el cuerpo humano pueda procesar la hierba. Es algo así como si los animales estuvieran diseñados (sí, escuchó bien: “diseñados”) para poder apreciar las bondades de la marihuana. Y, como sabemos, no son bondades comunes y corrientes, sino de niño o superhombre, como asociaba Nietzsche; de superhéroe o de genio, si así gustan. De alguna forma, pareciera que las plantas son Dios (o Dios en buena parte). Y que estas plantas, poco a poco, fueron dando vida a otros seres, entre estos los humanos; a tal punto de que los humanos ya llevan en sí, una cerradura diseñada por las plantas, para que ellas mismas nos puedan brindar una llave, en este caso la marihuana, para abrir, definitiva y tremendamente, las puertas a una nueva forma de vivir, más amplia, sensible, alegre, más sabia. Quizás las plantas nos estén brindando una ayuda para sumergirnos de una vez por todas en el Ser, para entrar en comunión con el todo, y sabernos Dios de una vez por todas.
Pero esto bien puede ser cuento y fábula. Ustedes deciden en que creer. No obstante ahí quedan las dudas: ¿qué significa que las plantas sean lo que sean? ¿Qué significa que las plantas puedan crear algo mágico para lo cual los seres humanos ya están diseñados?
Vaporweeds tiene un eslogan bastante gracioso, pero con lo dicho ahora, cobra resonancias brutalmente verdaderas: el hombre creó el licor. Dios creó la marihuana. En Dios confiamos (In god we trust). Al final, ustedes deciden en qué creer. Yo me voy a vaporizar.

Por: El Caballero de la triste figura

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